Como dijo… ALFRED HITCHCOCK

 

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“Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense”.

Un maestro del suspense

Hitchcock, el maestro manipulador de audiencias del suspense en cine. Después de varias décadas, sus películas siguen teniendo una fuerza magnética, que hace que el espectador quede atrapado en sus butacas divagando sobre qué es lo que pasará a continuación, gracias a su manejo de la percepción del tiempo y la intriga.

¿Qué es exactamente el suspense?

Como dijo Hitchcock: “Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense”.

No hay mejor manera de explicarlo que esa. Como espectadores, disponemos de la información sobre lo que va a pasar y sabemos al peligro al que van a enfrentarse los protagonistas de la historia. A veces, hasta dan ganas de gritar como locos y avisarles, pero es un trabajo en vano. Se trata de una ilusión perfecta, un tipo de cine que nos mantiene en tensión.

¿Y el reconocimiento?

A pesar de su talento innegable, de la originalidad de sus guiones y del éxito en taquilla de sus películas, Hitchcock nunca consiguió ningún Oscar a Mejor director. Sin embargo, 16 de sus películas fueron nominadas a los Oscar 50 veces en total. Las más exitosas fueron:  Recuerda (1945), La Ventana Indiscreta (1954) y “Psicosis” (1960)

Objeto de estudio

La neurocientífica Lorina Naci y su equipo del Instituto Brain and Mind de Canadá, realizaron un estudio en el que los científicos mostraron a un grupo de voluntarios un fragmento del cortometraje titulado Bang, You’re dead!, dirigido por Hitchcock, al tiempo que registraban, a través del escáner de resonancia magnética, las áreas cerebrales que se activaban durante el visionado.

Lo más asombroso fue que, entre los voluntarios, había dos personas muy enfermas, que sufrían parálisis cerebral. Una de ellas había perdido la consciencia como consecuencia de un asalto que sufrió cuando tenía 18 años. Los científicos encontraron que, pese a su estado, los mapas de actividad cerebral de estas personas producidos por culpa de la película eran casi indistinguibles de los de las personas sanas.

“Bang, You´re dead!”

En este cortometraje, un niño vestido de vaquero sustituye su pistola de juguete por la de su padre, que acaba de llegar de un viaje. El pequeño lleva unas cuantas balas de verdad en el bolsillo y cuando se le caen empieza a rellenar los agujeros del tambor. Llega un momento en que, con el tambor totalmente cargado, el próximo disparo del niño acabará en una catástrofe.

El pequeño apunta a varios personajes en su juego, pero no llega a apretar del todo el gatillo…, hasta que vuelve a la casa para jugar con su cuidadora. El padre se ha dado cuenta del cambio, y la madre busca desesperadamente al pequeño. Nosotros como espectadores, somos perfectamente conscientes de la tragedia que está a punto de desencadenarse… Ésta sensación solo puede ser conseguida con un ejercicio tan sencillo por un genio cinematográfico.

Un maestro con mezcla de talento, creatividad y un conocimiento instintivo sobre la manera en la que nuestro cerebro procesa las emociones. ¿Se puede pedir más?

 

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